jueves, 5 de abril de 2018

Yo reseño: Jim en el espejo, Inger Edelfeldt


Título: Jim en el espejo
Autora: Inger Edelfeldt
Editorial: Lóguez Ediciones
Nº Páginas: 186
ISBN: 9788485 334414

Sinopsis:
Jim en el espejo es la historia de un adolescente que, poco a poco, va descubriendo que él no es como los demás chicos. A los quince años se da cuenta de lo que pasa: las chicas le dejan indiferente. Pero es al conocer a Matt, cuando comienza el enfrentamiento con sus padres, con la sociedad. Jim comprende y asimila que el amor entre dos hombres no es algo despreciable, sucio.




 De los libros que compré por Bookdepository el mes pasado, este era el que más esperaba. Le tenía muchísimas ganas y creo que, hasta cierto punto, no me esperaba algo tan bueno porque las únicas dos reseñas que leí no le hacen tanta justicia (a mi parecer, claro).

Comencemos hablando de la edición, que es muy bonita. Si no les interesa el tema pueden saltearse esta parte ;) Las cubiertas están impresas en cartulina  a cuatro colores y tienen un laminado mate. El papel interior es un papel ecológico ahuesado de bastante calibre al punto de que hacen parecer la novela más larga de lo que es. La novela tiene 186 páginas foliadas, pero la cerraron en 192 (seis cuadernillos de 32 páginas cada uno, con cuatro páginas de cortesía al final). La encuadernación es rústica sin solapas y el pegado es binder.

Ahora, sí, hablemos de la novela en sí.

Jim tiene doce años cuando tiene que trasladarse junto a sus padres a la gran ciudad, que en este caso es Estocolmo. La novela comienza aproximadamente en el año 1969 (sí el año de Stonewall) y finaliza en el 1975; es un recorrido por la adolescencia de nuestro protagonista hasta su llegada a la adultez.

En la escuela, Jim no lo pasa bien. No entiende por qué sus compañeros se la agarran con él, por qué lo molestan, por qué lo empujan contra el barro y le estropean su abrigo nuevo. Piensa que es porque tiene las mejores notas, porque es el mejor de la clase, porque es inteligente y los demás son tontos. Sus padres, lamentablemente, no son de mucha ayuda. Ulla-Britt, su mamá, lo sobreprotege demasiado (un afán incomprensible por controlarlo todo);  y su papá, Harald, piensa que hay que ser fuerte, macho, y superar todos los obstáculos que se nos ponen en el camino. Jamás acepta que a su hijo realmente le pasa algo y que solo nunca podrá salir adelante.

Así, Jim va encerrándose cada vez más en sí mismo, refugiándose en los libros, hasta que conoce a Uffe, un compañero de clase mayor que él. Uffe es todo un machito: habla de tetas, de motos, de cigarrillos, pero es, a pesar de todo, quien saca a Jim un poco de su burbuja. Jim, de alguna manera, admira esa rebosante masculinidad de Uffe porque es lo que él no será jamás. Sin embargo, al mismo tiempo lo desprecia:

—Ahora no he acertado con la llave, pero, pero cierto, que soy un as en acertar con el agujero —cloqueó Uffe, y su hembra suspiró cansada.
Qué ridículo es, pensé; ¿es realmente así como hay que ser?

La novela está narrada en primera persona por Jim, pero al comienzo de cada capítulo encontraremos unos breves párrafos en itálica: palabras de su madre que nos adelantan un poco lo que sucederá en el capítulo, visto desde su perspectiva. Así, nos enteramos bien rápido de que Ulla-Britt está sumergida en un matrimonio infeliz, ya que Harald, cuando no está trabajando, le es infiel con otras mujeres.

A los quince años, Jim por fin se da cuenta de que es homosexual y llama a su orientación sexual su secreto corazón

Más o menos a los 16 o 17 años, Jim por fin encuentra un grupo de compañeros inteligentes y estudiosos con quienes hablar de filosofía, política y con quienes pasar el rato. Y en una fiesta de uno de ellos conoce a Mats, un muchacho un par de años mayor de aspecto un poco estrafalario, teatral y medio geek, que lo seduce casi con descaro y lo lleva a su casa.

Mats es totalmente adorable. Se da cuenta de lo que le pasa a Jim, no lo presiona, lo apoya... y cambia su vida totalmente. Jim por fin descubre el amor, el tacto de otra persona, los besos, el sexo. Comprende que ser gay es normal, que son los demás quienes deben cambiar, no él. Lentamente, Jim se contagia del sarcarmo de Mats, así como todas las personas, después de cierto tiempo, nos contagiamos alguna cosita de nuestra pareja:

Porque dos hombres no pueden amarse. Sobre todo, dos hombres no hacen el amor. Es curioso que uno pueda quedarse dormido como un lirón, con un sueño profundo y armonioso, después de una experiencia tan vergonzante. Es curioso que uno no se deshaga después, pálido y ojeroso, y marcado para siempre por sus perversiones, sino que se ría, hable y viva como una persona normal. Pero lo más extraño de todo es que uno tenga incluso la osadía de ser feliz.

Porque por fin Jim, después de tanto sufrimiento, es feliz. 

Al principio de la novela, cuando Jim atraviesa una fuerte depresión, dice que se siente irreal. Siente que no existe y que tiene miedo de desaparecer. Esto lo interpreté de la siguiente forma: como todo a su alrededor es heterosexual y él se siente tan diferente, no se ve reflejado en nadie. No se identifica con nadie. Y como nadie es gay a su alrededor (no abiertamente), Jim siente que él mismo no existe. Y que no tiene derecho a existir. 

De eso se trata la novela: de la búsqueda de la propia identidad; es un perfecto bildungsroman. Jim no quiere ser un hombre machista e infiel como su padre, no quiere condenarse a la mediocridad. No quiere casarse con una mujer y ser infeliz por siempre. No quiere ser lo que los demás esperan que sea: hacer el servicio militar, estudiar en la universidad una carrera respetable. Pasó tanto tiempo complaciendo a sus padres que ya está harto. Quiere verse en el espejo y verse a sí mismo, no a otro. Y Mats lo ayuda a alcanzar esa libertad. 

Pues bien. La novela me encantó, como podrán apreciar :) Y es que es escalofriante (y triste) como una novela que tiene casi cuarenta años que trata sobre la homosexualidad sigue tan vigente en nuestros días. Les aseguro que al principio me costó situarla temporalmente y pensé que estaba ambientada en los 90 solamente porque no se mencionan computadoras ni celulares.

Lo más vigente de la novela, más que la homofobia en sí, es el machismo dentro de la homofobia. El hecho de que todos le den el visto bueno a las infidelidades de Harald, mientras que Jim mantenga una relación amorosa y monógama con un hombre es algo terrible. Parece que la homosexualidad solo fuera aceptada cuando se oculta. 

Pero mi amor tiene que ser defendido y explicado; uno se siente como una cebra que continuamente tiene que explicar por qué tiene rayas. ¿Por qué acabaste así? ¿Por qué os fuísteis a vivir juntos? ¿Por qué sois tan felices? ¿Por qué tenéis tiestos en las ventanas como la gente normal?

Me declaro fan de esta novela. Me interesa tanto todo lo que tiene que ver con ella: quisiera saber cómo fue su publicación, si a la autora le costó encontrar editorial (¡Inger Edelfeldt tendría 21 años cuando la publicó!), cómo la recibió el público en su momento, a cuántos idiomas fue traducida, a cuántos países llegó... En fin. Que si supiera sueco, lo usaría de tema de monografía para el seminario de LIJ que estoy haciendo.
De más está decir que súper recomiendo esta novela. Lamentablemente en Argentina solo está disponible comprándolo por Internet. ¿Les llama la atención?

viernes, 16 de febrero de 2018

Yo reseño: Como una película en pausa, de Melina Pogorelsky

Título: Como una película en pausa 
Autora: Melina Pogorelsky
Colección: Novelas
N.º Páginas: 104
Formato: 130x215 mm
Encuadernación: Rústica

Sinopsis:
Damián empezó a salir con una chica de otro grupo, y Flora y Luciano se dieron cuenta de que estaban enamorados de él. Una historia de amor y amistad contada con los momentos de todos los días.




Me enteré de la existencia de esta novela gracias a un compañero de la facultad que trabaja en una librería de mi barrio. No la conocía y en cuanto vi que se trataba de una novela LGBTI y, además, 100% argentina, no dudé ni un segundo en encargarla. Tenía muchísimas ganas de leerla y quedé encantada.

Como una película en pausa está narrada por Luciano (Lucho para sus amigos y su familia) en primera persona. Como dice la sinopsis, Luciano tiene dos amigos, Flora y Damián, con quienes comparte todos los días de su vida. Pero hay un detalle: Luciano es gay y, si bien sus amigos lo saben, no hablan de ello.

La homosexualidad de Lucho es un secreto a voces, como la de muchos chicos y chicas. Alguien me dijo una vez que el secreto a voces duele más que el propio secreto, porque le hace pensar a la persona que su homosexualidad (bi, trans) es algo de lo que no se debe hablar. Sí, seguramente los demás lo hacen para no incomodarlo o esperan que la otra persona dé el primer paso. El drama es cuando la persona espera que los demás den ese paso... y nunca nadie lo da. Y con el tiempo, el secreto duele más.

Por eso es tan importante que se escriban, se publiquen, se difundan y se reseñen novelas como esta. Para que poco a poco dejemos de ver las orientaciones sexuales las identidades de género diversas, y los géneros no binarios como algo de lo que no se debe/puede hablar.

La mamá de Lucho (pobre) es ese tipo de madre que, en su afán por mostrarse moderna o piola, presiona hasta el hartazgo a su hijo con el asunto de la novia: piensa que entre Flora y Luciano hay algo. Y sí, Lucho está harto. Piensa/sabe que su madre no se tomará bien la noticia de que es gay y solo comparte el secreto con su hermano, Mauro, quien no le da demasiada importancia al asunto. Día a día, Lucho tiene que soportar la presunción de la heterosexualidad de parte de su familia. Yo, que edito cuentos infantiles LGBTI, no puedo dejar de sorprenderme (y de reírme para mis adentros) cuando algunas personas dicen que "les leerían estos cuentos a sus hijo para que no discriminen a los demás". Es genial que digan eso, pero ¿en serio? ¿Cómo se puede saber la orientación sexual de alguien que aún no ha sido concebido? ¿No será mucho? Y atención: hasta que no nos libremos de la presunción de la heterosexualidad que Lucho tiene que soportar en su casa de parte de sus padres, no podremos hablar de una sociedad libre de homofobia.

Al respecto, al principio hay una escena bastante cómica que me pareció muy simbólica: en el jardín de infantes, Luciano se escondió en un baúl. Cuando su madre cuenta la anécdota, ella dice que fue en un armario.



Por otro lado, Flora me pareció un personaje encantador y me enterneció el cariño que Lucho y Damián sienten por ella: se preocupan de su introversión, ya que aparentemente, Flora sufre de baja autoestima por ser gorda. Todo el tiempo le insisten para que salga de su casa.

Nos dice Luciano en uno de sus monólogos internos:

«No mamá, Flora no va. Dejá de pensar que estoy con ella. Flora no va porque está para atrás y siempre tiene una excusa para encerrarse. Y no estoy con ella porque me gusta más Damián que Flora. Porque soy puto, mamá. Callate, no me preguntes más por ella».

Hay varios momentos de este tipo. Momentos en los que Luciano quiere decirlo, pero no se atreve. Momentos en los que quiere callar a su madre, a su padre. Toda la novela está escrita así, en ese tono fresco y desenfadado que nos hace sentir que el protagonista nos está contando la historia al oído.

Me sorprendió la utilización de la palabra puto. Y como reviso mis analíticas seguido y sé que la mitad de las visitas de este blog provienen de México, les explico el uso de esta palabra en Argentina. La palabra puto es un asunto que los hombres gays adultos, por lo general, ya han superado. Así como ocurrió con la palabra queer, que comenzó siendo un insulto, la palabra puto es protagonista de una resignificación mediante el empoderamiento. Se trata de apropiarse del insulto: tomarlo como propio y así quitárselo simbólicamente a quienes lo utilizan para humillar y denigrar.

Me encantó la novela y lo único que lamenté fue que sea tan corta. Aunque eso también tiene un lado bueno: no voy a tardar mucho cada vez que la relea. Porque sí, ¡tengo pensado hacerlo muchas veces! Muchas gracias a Melina Pogorelsky a Edelvives por esta hermosa novela.

martes, 21 de noviembre de 2017

Yo reseño: Mi primer amor, de Brane Mocetič, ilustrado por Maja Kastelic

Título: Mi primer amor
Autor: Brane Mocetič, ilustrado por Maja Kastelic
Formato: rústica
Páginas: 48
Editor: Edicions Bellaterra
ISBN 9788472907538

Cuando tenía 6 años, tuve un gran amigo en el parvulario. Estábamos siempre juntos, en el patio, en el comedor, y cuando íbamos de excursión formábamos pareja. 
Pero eso a las maestras no les gustó y nos separaron. Y nos hicieron sentir que nuestras emociones no eran correctas.
Cuando me hice mayor, entendí que no tenían derecho a hacernos eso. 




Compré este libro por Bookdepository, porque fue publicado en España. Tampoco está en inglés y me parece que ni siquiera está en esloveno, el idioma nativo del autor y la ilustradora.

Comencemos por la edición. Es un libro sencillo, pero cuidado en su sencillez. Las cubiertas son de papel ilustración a cuatro tintas con un laminado mate y los interiores también son de papel ilustración a cuatro tintas, pero de un calibre menor. Si bien la tripa está pegada al lomo, los cuadernillos (4 de 12 páginas cada uno) están cosidos entre sí.

Vamos con la historia en sí. 

Es un cuento muy sencillo y corto. Nuestro protagonista, que no tiene nombre, se muda del campo a la ciudad con su madre y, como ella tiene que trabajar, lo manda al jardín de infantes. Allí conoce a un chico llamado Francisco al que le gusta meterse en peleas y que lo defiende cuando los otros niños se meten con él. El protagonista es caracterizado como un niño solitario, algo triste, tímido. Mientras que Fran es más avispado y valiente. 




Y como dice la sinopsis, la amistad entre estos dos niños llama la atención de las maestras. Los separan, los censuran, les hacen sentir que hay algo mal con ellos.



Después de varias lecturas, la semana pasada se lo mostré a una de las profes del seminario de literatura infantil que estoy haciendo. Ella lo leyó en un par de minutos y me preguntó: ¿qué te pareció? Habría dicho "es hermoso, me encantó", pero no pude hacerlo porque 1) estaba frente a una autoridad en el tema y habría sido una respuesta muy banal y 2) habría mentido. Mirándolo fríamente, me pregunto qué público tenía el autor en mente cuando lo escribió; el público que tuvo en mente la editorial. Porque es un cuento que deja la homosexualidad o el cariño entre estos niños como algo negativo. Se da la censura de parte de las autoridades escolares, esa especie de castración, si se quiere, y no hay lugar para la rebeldía ni siquiera en su expresión más inocente. 

Es decir, el conflicto no se resuelve.

De hecho, si prestan atención en la sinopsis, hay un intento de resolver este asunto desde una intervención paratextual; el último párrafo de la  sinopsis dice "cuando me hice mayor, entendí que no tenían derecho a hacernos eso". Bueno, esto no existe en la historia: el cuento termina antes de que el protagonista se haga mayor. La palabra derecho es una palabra muy fuerte, cosa que me hace pensar que este libro sería más útil para los adultos.

Por otro lado, no hay mucha sinergia, digamos, entre imágenes y texto. Dicen lo mismo, no se aportan nada entre sí, el libro podría funcionar solo con las imágenes. Habría que ver si fue decisión editorial.

Dejando eso, destaco que es el primer libro infantil que hallo que retrata una relación de cariño/amor entre dos niños (los únicos que conozco son los publicados por mí en Bajo el arcoíris). El 99% de la literatura infantil LGBTI trata de familias homoparentales o de la identidad en un sentido más personal que en relación con esa persona especial. Creo que lo valioso de esta obra reside en eso: que viene a romper con "el catálogo" en que el resto de la literatura infantil LGBTI (sin querer, porque tienen que existir libros de familias homoparentales) pone la homosexualidad como "algo de adultos".

viernes, 13 de octubre de 2017

Yo reseño: Loma Hermosa, de Ioshua

Conocí a Ioshua en un Festival contra la despatologización de las identidades TRANS que se llevó a cabo en 2014, una semana antes de la Marcha del orgullo LGBT. Yo no lo conocía y, de entre todos los libros que vendía, me quedé con Loma Hermosa. Ioshua falleció en 2016 y dejó una obra vastísima. Mucho del material se puede leer en la red.




Título: Loma Hermosa
Autor: Ioshua
Editorial Nulu Bonsai

Fragmento de "Los puto":

-Dale loco. Amor, arriba. Activala. Acordate que tu primo Ariel ya lo largaron. Apuralo a que te devuelva la guita que le prestamos para su jermu. Y decile que no se haga el gil con vos, que sos el primo y le salvamos a la puta esa ( ... ) bueno, amor, te dejo 30 pesos. Me llevo los puchos. Después nos vemos. Sabés que te amo, guachín.


Hace un par de meses salió en el diario Clarín una nota que alaba lo gay friendly que se está volviendo Mar del Plata, una ciudad balnearia de la costa argentina. Esta nota caracteriza a los gays y lesbianas como personas de buen poder adquisitivo, que no tienen hijos, que visten siempre a la moda y escuchan música electrónica.


¿Cómo es eso de que los gays tienen buen poder adquisitivo?

Esto hizo que de repente me acordara de la historia que voy a reseñar hoy, "Los puto" de un autor argentino llamado Ioshua, relato perteneciente a su libro Loma Hermosa.


Loma Hermosa es una localidad que comparten los partidos de General San Martín y Tres de Febrero, en la zona noroeste del Gran Buenos Aires, Argentina; entre el "Camino de Cintura" y la ruta 8. Unida por las localidades de José León Suárez, Billinghurst y Barrio Parque General San Martín (General San Martín), Villa Bosch, Pablo Podestá, El Libertador y Remedios de Escalada (Tres de Febrero).
Fuente: Wikipedia


En este lugar, en Loma Hermosa, viven los protagonistas de "Los puto": el narrador protagonista que nunca nos dice su nombre y Pablo, su pareja.

Como deben saber, en Argentina se aprobó el pasado jueves 15 de julio la ley de matrimonio igualitario, que permite que dos personas homosexuales contraigan matrimonio (en contraste con la llamada "unión civil" que solo era legal en la Capital Federal). A partir de este momento comenzaron a surgir nuevos negocios exclusivamente orientados hacia la comunidad homosexual: wedding planners, servicios de fotografía y video para este tipo de eventos, hoteles, restaurantes, agencias de viajes. Hay sentimientos encontrados con este nuevo mercantilismo, porque muches sostienen que no fomenta la igualdad, sino la exclusión y la división de lo que es heterosexual y lo que es homosexual, separación que no tiene por qué existir. Y, por supuesto, ¿para quiénes pueden estar definidos estos servicios sino para gente que puede pagar por ellos?

Y dudo mucho que Pablo y el narrador-protagonista de "Los puto" tengan dinero para pagar un wedding planner que organice su boda. En realidad, dudo mucho que esta pareja tan particular tenga en mente casarse o viajar en un crucero gay.

La historia transcurre en un único día, y el protagonista, poco a poco, nos va relatando todos los aspectos de su vida: su pasado, su presente y el futuro que se imagina cuando ve a Pablo mirar a Pini, el hijo de cuatro años de María, hermana de Pablo:

Pablo sería el mejor padre del mundo. Si alguna vez, por esas cosas de la vida, él o yo tuviéramos un hijo con alguna minita... sin dudarlo yo quisiera que Pablo críe como todo un hombre a mi hijito y estar siempre para verlos.
Nunca pensé en ver a un hombre y creer que sería un buen padre... pero yo sé, con todo mi pecho, que Pablo sería el mejor padre del mundo para mi hijito.
Ni él ni yo tuvimos la fortuna de un padre decente... (P. 259)


Este detalle de "Los puto" me recordó mucho a la novela de José María Gómez, llamada Los putos (aunque, en mi opinión, el título le va mucho mejor al relato de Ioshua): los personajes de ambas historias tienen en común la falta de la figura paterna.

"Los puto" comienza por la mañana, cuando el protagonista y Pablo despiertan. El protagonista recuerda haber oído en sus sueños sonidos de disparos. Más tarde, una chica del barrio, la Gaby, le da la noticia: Yago, su primer amante de la niñez y la adolescencia, está muerto.

GABY: -Boludo (sic.), anoche la gorra los corrió al Yago y al Pichón. Los giles pusieron caño a una Rhasa y saltó la custodia y los bobos encararon pa'cá. Cualquiera. Los venían siguiendo desde Moreno. Los agarraron allá atrás, por lo de la Romi, en el pasillo que da al pavimento. El Yago se quiso hacer el loco y lo bajaron con 2 (sic.) corchazos... (P. 9)


Lo que Gaby dice es, simplemente, que Yago fue asesinado por la policía luego de que intentara asaltar una estación de servicio de la firma Rhasa. Lamentablemente, este tipo de sucesos son moneda corriente en las zonas de Buenos Aires donde hay más delincuencia. Hace dos semanas un joven fue asesinado en Baradero por un efectivo de la Policía Bonaerense, por intentar escapar de un control de rutina: los tres muchachos estaban en una plaza y uno de ellos, Lucas, no tenía los papeles de su moto en regla. Al ver los policías acercarse, intentó escapar y uno le disparó por la espalda y lo asesinó. Lucas no era un delincuente como sí lo era Yago, pero en manos de un policía encontró la muerte.

Todos los relatos de Loma Hermosa ("Los puto", "El rengo", "Me muero por chuparte la pija") están escritos en español rioplatense y colmados de palabras del lunfardo y de la jerga de las zonas marginales. Pablo no está desnudo, está en bolas; no fuman cigarrillos, fuman puchos; Yago no tiene un par de tiros en la pierna, los tiene en la gamba.

En la nota de Clarín que mencioné antes, leemos:

El dress code los delata [a los gays y lesbianas]: mucho color o blanco pleno, gafas oscuras de última moda, música electrónica europea y bronceado total.
Completamente opuestos al estereotipo que presenta esta nota, vemos al protagonista y a su novio, Pablo:

Nos levantamos. Mientras Pablo se entra a bañar yo hago café y me vuelvo a la cama y me quedo re colgado escuchando la música del rancho de al lado, "...mi chico de los ojos café..." de Gilda a todo volumen, claro. Ja! (sic.) A veces me alegro que a Doña Paz le guste tanto Gilda. (P. 8)


[Pablo] Me da un beso en la boca y lo veo salir con ese lompa Adidas que tanto me calienta cómo le marcan el orto.



Más tarde, el protagonista va a la casa de su cuñado a buscar el dinero de un préstamo y luego se dirige al hospital a visitar a Pini, el sobrino de Pablo, que está internado por culpa de un tumor en la cabeza. La hermana de Pablo, María, tuvo a su hijo a los quince años con un hombre llamado Javier, que no se hizo cargo de su hijo. La historia también nos muestra este lado de la realidad heterosexual en las zonas marginales: los embarazos adolescentes debido a la falta de educación sexual, tanto de parte de la familia como de las instituciones educativas.

La homosexualidad en Loma Hermosa, y más aún la palabra puto, es una blasfemia. Por eso, cuando Yago tenía relaciones sexuales con el protagonista, siempre le decía que debían hacerlo como hombres y no como putos, como si la homosexualidad no fuera compatible con la virilidad, uno de los peores prejuicios que sufren los hombres gays.

Finalmente, cuando el protagonista va al lugar donde están velando a Yago, le dice con la mente que, a pesar de estar muerto, sigue viéndose hermoso, y recuerda todo lo que hacían cuando eran chicos: cigarrillos, marihuana, pegamento, sexo oral, sexo anal, pajas. Le dice que, si bien no lo ama, siente algo raro por él:

No sé... como que te extraño o capaz voy a llorar. Pero quedate piola, sabés que no voy a hacerlo como maricona niaí. ( ... ) te lloraría como un macho posta. Como siempre lo hicimos antes. Y tanto así fue que, fijate loco, nadie nunca se animó a decirnos PUTOS. (P. 43)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Yo reseño: La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin







La mano izquierda de la oscuridad
La mano izquierda de la oscuridad
Ursula K. Le Guin
Título original: The Left Hand of Darkness
Trad. Francisco Abelenda
Minotauro, 2002










La luz es la mano izquierda de la oscuridad,
y la oscuridad es la mano derecha de la luz.
Las dos son una, vida y muerte,
juntas como amantes en kémmer, como manos unidas,
como el término y el camino.


El planeta Gueden atraviesa una era glacial y está sumergido en un invierno permanente. Por eso los terrícolas decidieron llamarlo simplemente "Invierno". Sin embargo, los guedenianos se han adaptado a las inclemencias del clima y no padecen el frío tanto como Genly Ai, terrícola Enviado del Ecumen, una liga interplanetaria pacífica que busca adherir al planeta Gueden al dominio ecuménico. A pesar de llegar a Gueden en son de paz y absolutamente solo (porque un extranjero es una rareza, pero dos serían una invasión), las cosas no le serán fáciles a Genly Ai. En medio de conflictos políticos entre Karhide y Orgoreyn (los principales países de Gueden), numerosas traiciones, y sintiéndose un extraño ante los ojos de los guedenianos, deberá pasar meses en una granja de trabajos forzados y atravesar lluvias, glaciares y tormentas de nieve para finalmente lograr su objetivo.

Los guedenianos son seres singulares y, asimismo, Ai lo es para los nativos de Gueden. Los guedenianos son seres hermafroditas que una vez al mes atraviesan un período de celo denominado kémmer, en el cual se encuentran sexualmente activos. Durante el kémmer, un guedeniano se desarrolla como macho o hembra sin posibilidad alguna de elegir. De esta manera, puede ser hembra o macho en diferentes kémmer, pero no puede cambiar su sexo durante el período. Así, un mismo guedeniano puede ser padre o madre: puede quedar embarazado y tener hijos en la carne, o tener hijos del kémmer. Fuera del kémmer, etapa llamada sómer, el guedeniano es un ser completamente andrógino sin deseo sexual.

La novela se estructura mediante dos narradores: Genly Ai, el Enviado; el guedeniano Estraven, primer ministro exiliado de Karhide por traición; y diferentes relatos y leyendas de Gueden. Así, Los primeros terrícolas en descender en Gueden/Invierno cuentan en sus notas que el ciclo sómer/kemmer les parece degradante, sin sospechar que ellos mismos, seres que se encuentran siempre en kémmer, son igual de monstruosos para los guedenianos. Este miedo a lo diferente, a lo extraño (porque lo diferente resulta amenazante ya que no se comprende) es lo que arrastra a Genly al exilio y a estar al borde de la muerte en varias ocasiones: para los políticos de Orgoreyn, este terrícola no es más que un espía de Karhide y un perverso, un ser que sufre una prolongación excesiva del período de kémmer, acompañada por un desequilibrio hormonal permanente hacia lo masculino o lo femenino, quienes, si bien no son excluidos de la sociedad, son tratados con cierto desdén (p. 39).

Ursula K. Le Guin, de padre antrópologo y tempranamente interesada en los mitos y leyendas de los pueblos, construye mediante la metáfora de este pueblo ubicado a miles de años luz de la Tierra, un debate acerca de nuestra propia sexualidad. Los guedenianos poseen una etapa sin deseo sexual y una etapa con deseo sexual: el impulso sexual es de un tremendo poder en esta fase y domina el conjunto de la personalidad, imponiéndose a todas las otras necesidades instintivas (p. 56); al finalizar el kémmer, el deseo se extingue por completo y no se "acumula". Por lo tanto, Ai afirma que en la sociedad guedeniana no existe frustración sexual: se habla del sexo con naturalidad, se mantienen relaciones sexuales (existen casas públicas de kémmer), pero la mayoría del tiempo los guedenianos son seres asexuales. Así lo explica Ong Tot Oppong, Investigador del primer descenso ecuménico en Gueden:

El fenómeno kémmer, por supuesto, nos fascina ( ... ) pero gobierna a los guedenianos, los domina. La estructura social, la administración de las industrias, la agricultura y el comercio, las dimensiones de las casas, los temas literarios, todo se ordena con el fin de acomodarse al ciclo sómer-kémmer.
Todas las gentes tienen un día libre una vez al mes; nadie, cualquiera sea el puesto que ocupe, está obligado a trabajar cuando se encuentra en kémmer. Nadie tiene vedado el acceso a la casa de kémmer por más pobre o desconocido que sea. Todo cede ante esa tormenta recurrente, esa fiesta de la pasión. Esto podemos entenderlo con facilidad. Lo que no parece nada fácil de entender es que en tres cuartas partes del tiempo no hay en esa gente ningún signo de demostración sexual. Se da mucho espacio al sexo, realmente, pero un espacio de algún modo separado, aparte. La sociedad de Gueden, en su funcionamiento y continuidad cotidianos, no tiene sexo.



Estas notas son de una importancia crucial para que podamos comprender a la sociedad guedeniana. Pero, de alguna forma, Genly Ai olvida lo que su antecesor le advirtió: recordar siempre que en la sociedad de Gueden no existen las dualidades hombre/mujer, virilidad/femineidad, activo/pasivo, débil/fuerte, ni las normas sociales que estas imponen en el resto de las sociedades. Esto resulta inevitable: Genly Ai es un hombre, fue criado como un hombre, y la fisonomía de los guedenianos tampoco ayuda demasiado: son andróginos la mayor parte del tiempo, pero similares a los hombres, y hay que tener en cuenta que la anatomía masculina es, de alguna manera, más "genérica" que la femenina. De esta manera, el mensaje de Ai nos llega condicionado por su propio lenguaje: inevitablemente, llama a Estraven "él" (he), utilizando el pronombre personal masculino. El lenguaje es la cristalización del mundo en que vivimos y los hablantes de diferentes lenguas no viven en el mismo mundo con etiquetas adosadas, sino que viven en mundos diferentes (Werner: 2001). Esta sencilla afirmación, utilizada para relacionar las lenguas humanas, se vuelve evidente cuando Genly Ai le manifiesta a Estraven su sorpresa por que no posean aviones: como en Gueden no existen animales ni insectos voladores, su lengua no tiene ninguna palabra que signifique "volar" y el vocablo más aproximado es "deslizar".

Genly Ai se sorprende de que en Gueden no existan guerras y lo atribuye a la falta de energía sexual y virilidad de los guedenianos durante su etapa sómer (en un mundo donde la concepción del "nosotros" no esté condicionada por la división entre sexos no podrían desarrollarse sentimientos como el patriotismo o el nacionalismo). En los guedenianos no es posible la sublimación, es decir, no existe energía sexual para desviar en otras actividades, por eso los guedenianos no están obligados a trabajar cuando están en kémmer, su mundo está ordenado en sexo y no-sexo, no desordenado como el nuestro.

Sin embargo, a pesar de esta constante falta de pasión (en contraste con la gelidez del planeta), podría plantearse el interrogante de si el instinto sexual de los guedenianos solo tiene como objetivo la perpetuación de la especie o si coexiste con la búsqueda de la satisfacción sexual. La novela evidencia que sí, aunque los matrimonios monógamos no tengan estatus legal. Asimismo, el sexo y la seducción son utilizados como chantaje, como le sucede a Estraven, signo de que, a pesar de las diferencias físicas, la naturaleza del acto sexual no es de ninguna manera, diferente.

Cuando Ai se ve obligado a huir junto con Estraven a través de los gélidos desiertos del norte, comprende por fin que las diferencias no son realmente relevantes: su relación (y estar junto a él cuando entra en kémmer, aunque sin contacto sexual) le hace pensar que llegará el momento en que la unión sexual entre un terrícola y un guedeniano será posible:

Supongo que un día se descubrirá que el contacto sexual es posible entre los guedenianos de doble sexo y los hainis humanos normales de sexos divididos, aunque ese contacto será necesariamente estéril. Habrá que probarlo. Estraven y yo no probamos nada excepto quizá un punto bastante sutil. ( ... ) Un amor profundo entre dos personas incluye, al fin y al cabo, el poder y la posibilidad de causar un daño profundo. Nunca se me hubiese ocurrido antes de esa noche que yo pudiera lastimar a Estraven.


En este pensamiento hallamos simplemente el deseo de Ai de que sus razas se hagan aliadas, que sea posible la amistad que se dio entre él y Estraven. En este pensamiento hallamos, quizá, el deseo de Ai de amar a Estraven, de que los terrícolas y los guedenianos puedan amarse a pesar de sus diferencias. Tal vez, cuando Genly piensa esto, olvida las terribles palabras del rey de Karhide: no veo por qué los seres humanos del planeta [Gueden] desearían o tolerarían alguna clase de relación con criaturas tan monstruosamente distintas.

jueves, 29 de junio de 2017

Yo reseño: Bajar es lo peor, de Mariana Enríquez


Título: Bajar es lo peor
Autor: Mariana Enriquez
Editorial: Espasa Calpe
Año: 1995
ISBN: 950-852-089-23

Texto de contraportada:


—¿Cómo vamos a ir caminando tan cargados de droga,Val? Sos tonto o qué.
Narval no contestó; el tiro de merca le había endurecido las mandíbulas. Pero besó apasionadamente a Facundo en la boca, mientras él, divertido, observaba de reojo cómo los espiaba el taxista por el espejo. A Facundo le encantaba que Narval lo besara en público sin importarle nada; podía besarlo delante de un batallón, no tenía inhibiciones.







Todos se enamoran de Facundo, pero él no ama a nadie. Perturbadoramente hermoso, este misterioso y lúgubre personaje nos arrastra a través de un vertiginoso laberinto de locura, drogas, sexo y la más oscura poesía.

Narval ama a Facundo, pero debe conformarse con tener sexo con él. Hasta la noche en que lo conoció en un boliche gay del centro, una de sus tantas noches ahogadas en alcohol y drogas, Narval no se había fijado jamás en un hombre. ¿Es real ese joven alto y pálido, de pelo negro y ojos grises que es mucho más hermoso que cualquier mujer? ¿O es solo otra alucinación causada por las drogas que Narval consume constantemente? Perdidamente adicto, Narval pasa con Facundo noches de sexo, cigarrillos y cocaína comprada al Negro, su dealer habitual.

Narval vio sus dientes blancos, la piel húmeda, el pelo pegado a la cara, la ropa negra que se ajustaba al cuerpo, y lo arrinconó contra la pared, tomándolo furiosamente de la cintura, diciendo casi con odio: "sos el hijo de puta más hermoso que vi en mi vida". (p. 27).


Luis Armendáriz ama a Facundo, pero debe conformarse con tener sexo con él. Adinerado y padre de familia, Armendáriz es quien provee a Facundo del dinero que usa para vivir y quien paga los gastos del departamento donde vive.

Carolina ama (¿o amaba?) a Facundo, pero debió conformarse con tener sexo con él. Horrorizada al enterarse de que su novio se acostaba con hombres (y algunas mujeres) por dinero, le pidió que la llevara con él para comprobar con sus propios ojos lo que ya sabía: Facundo es un ser frío que aparenta no tener sentimientos y en medio del sexo no es más que un personaje que lleva a cabo un papel, sin importar quien sea su amante.

Pero Facundo, a pesar de lo que los demás vean en él, es un torbellino de sentimientos confusos: lo abruma la soledad y, por sobre todas las cosas, lo atormentan el miedo y los recuerdos de su madre desequilibrada —para quien era un ser desagradable e indeseable— y de Lautaro, el hombre que lo rescató de la calle y le dio un hogar en el boliche de La Diabla.

Bajar es lo peor es una desgarradora novela que retrata en detalle la vida que llevan algunos jóvenes que se dedican a la prostitución. Atrapados por las adicciones y sus demonios personales, no logran ver más alla del presente y el futuro se les aparece como un fantasma oscuro y aterrador. Los días de Narval y Facundo son todos iguales: marihuana, picos, rayas de cocaína, cerveza, cigarrillos y sexo. En este ir y venir por las calles de Buenos Aires —el subte C, La torre de los ingleses en Retiro, el Riachuelo— los personajes deambulan por su propio infierno privado, en una búsqueda inútil de algo que les dé sentido a sus vidas.

Me encantan este tipo de historias. Esta novela me recordó mucho a Menfis, mi primera novela publicada, por el contraste real-fantasía de las escenas de los "viajes". Narval tiene alucinaciones: el hombre que tiene agujeros en vez de ojos, el hombre de las arañas y una mujer zombie lo siguen allá a donde vaya... y en algunas ocasiones tienen sexo con él. Es muy interesante este aspecto de la narración, porque al principio de la novela, cuando todavía no había aparecido Facundo, yo pensé que Narval 1) padecía algún tipo de esquizofrenia o 2) sus alucinaciones son causadas por las drogas. Quizá estas dos hipótesis no sean excluyentes, porque muchas personas que padecen enfermedades mentales y no reciben atención médica profesional caen en las adicciones para intentar ahogar su enfermedad.

Pero cuando apareció Facundo, este personaje magnético, brutalmente hermoso y casi diría, mágico, se sumó una tercera (o segunda hipótesis): las alucinaciones son causadas por la influencia de Facundo. Como sea, las novelas admiten muchas lecturas y ninguna es más "correcta" que otra. Solo quería comentar eso; me fascinan estas novelas tan góticas, oscuras, que nos arrastran hasta lo más bajo, lo prohibido y lo patético.